Cómo trabajo
01
Comprender antes que prescribir
Antes de proponer nada, hay que entender qué te pasa, por qué, cómo es tu vida y qué buscas. No traigo un protocolo cerrado para aplicártelo: parto de tu caso, por que lo que le sirve a otro no tiene por qué servirte a ti.
02
Más, no es mejor
Buscamos juntos las tres o cuatro palancas con más impacto en tu caso, las que más te motivan para empezar. La mayor parte del resultado está ahí, no en complicar lo innecesario. A partir de ahí ajustamos, modificamos y añadimos según tu evolución.
03
Tu salud no se puede fragmentar
Alimentación, descanso, movimiento, estrés, digestión... todo está profundamente conectado, no se puede trabajar por separado. Por eso trabajamos sobre el conjunto, y no solo sobre lo que pones en el plato.
04
Adaptar para sostener
La vida cambia constantemente: las responsabilidades, los horarios, el descanso, el ánimo. Una pauta rígida choca con eso el primer día que algo se sale del guion, y tiende a abandonarse. Ajustaremos lo necesario sobre la marcha para crear un centro de gravedad fácil de sostener.
05
Sostener para transformar
Un cambio pequeño que mantienes vale más que uno enorme que abandonas en dos semanas. Y eso no se sostiene a base de fuerza de voluntad (que tiende a agotarse). Se sostiene cuando cuidarte deja de ser una lucha contra ti mismo y empieza a formar parte de cómo eliges vivir.
06
El objetivo es que no me necesites
No quiero que dependas de mí, ni de nadie. Quiero que entiendas tu cuerpo y tu salud lo suficiente para cuidarte por tu cuenta. Esa autonomía es lo que te llevas de mayor valor.
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